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Vidas perdidas…

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En México estamos acostumbrados a creer cualquier nota que vemos, leemos o escuchamos en los medios de información, entretenimiento o de cualquier persona que conozcamos o no. Y no existe la ley o reglamento que obligue a quienes difunden notas sin sustento, ni fundamento a que publiquen en el mismo lugar, espacio y tiempo la aclaración o confirmación de lo que hayan dado a conocer.

Esto es grave, porque nos mantiene como estamos, pues los gobernantes en cualquiera de los tres niveles de gobierno solo lanzan al aire comentarios de acciones que jamás realizan, pero que la mayoría de la gente se queda con esas falsas palabras, repercutiendo en las elecciones y afectando a la minoría de gente, realmente pensante.

Lo anterior sirve de preámbulo para el tema, que hoy quiero analizar amable lector.

Suena fuerte el título que utilizo, pero en realidad no lo es, aunque lo que sí es alarmante es el porcentaje tan alto de vidas perdidas que existen en nuestro país.

 

El fin primordial de cualquier ser humano es el de tener una vida completa y feliz, independientemente de los años que se exista. Aun cuando también esto tiene que ver en si se vive menos o más, salvo, como lo señalo, honrosas excepciones.

 

Cualquier ser humano, con un poco de materia gris, puede alcanzar una vida plena, fructífera y dejando un gran legado a nuevas generaciones. A mediados del siglo pasado, y desafortunadamente, estamos regresando a lo mismo en la actualidad, la gente no contaba con recursos económicos para vivir y por ende, para prepararse técnicamente mejor, sin embargo, nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tenían, lo que también se ha perdido, valores morales, con lo cual procrearon generaciones de hijos de valía, que algunos aún siguen viviendo.

 

Una vida valiosa es aquella que aún sin los recursos y las oportunidades con las que hoy contamos, tienen hijos mejor preparados que ellos, que ya no fueron abuelos a una edad temprana, sino en el momento en que ambos integrantes de la pareja estaban maduros, aquí hago una acotación para señalar que la madurez no es, como algunos piensan, la madurez se alcanza entre los 22 y 28 años de edad, aunque hay muchos que se mueren sin tenerla. Que no se van, como lo hicieron ellos, sino que se casan cuando ya cuentan con una profesión u oficio, un empleo seguro y si es posible, una casa propia o rentada, pero lejos de sus padres. Esta es a grandes rasgos una vida plena y feliz y te aseguro, amable lector, que si el porcentaje actual estuviera invertido, nuestro país sería mejor.

 

Pero no es así, vivimos en un país territorialmente extenso, con una población superior a los ciento veinte millones de habitantes, pero eso no sirve para fortalecernos como una mediana Nación. Cada día hay más delincuencia común en las calles, nos estamos convirtiendo en rehenes de lo que antes era una minoría, pero ahora parece que esa frase trillada de que los buenos somos más, se ha revertido, porque en la actualidad los buenos somos menos.

Para entrar al tema de hoy, una vida perdida, es aquella en la que los hijos son peores que sus padres, académica, espiritual y moralmente, entre otros aspectos, tienen hijos a corta edad, sin haber alcanzado la madurez necesaria, fuman, beben alcohol y utilizan otras sustancias tóxicas, dejan de estudiar, no se hacen responsables de sus hijos, técnicamente no están preparados para ningún empleo, no les gusta recibir instrucciones, indicaciones ni órdenes, tienen la piel muy sensible, andan cambiando de empleo, de novi@, de celular, etc., muy seguido. Por lo mismo que no alcanzó la madurez, no tienen buenos hábitos ni la responsabilidad requerida para salir adelante.

 

Los padres que tienen esta clase de hijos han engendrado vidas perdidas, la verdad duele, pero así es. A las hijas que salen embarazadas no les dan una lección, sino que las siguen consintiendo y más tarde que temprano, vuelven a embarazarse, algunos en el colmo de la alcahuetería, hasta registran a sus nietos como hijos, quitándoles esa carga a sus inmaduras criaturas.

En el caso de los hombres, y aunque la culpa de un hijo no es de uno solo, sino compartida, en el caso de ser estudiantes y con deseos de seguir un oficio, carrera técnica o universitaria, no hay que cortarles las alas, pero sí hacerlos responsables cuando ya tengan un empleo remunerado, pero cuando no tienen visos de seguir estudiando o de ser pésimos alumnos, tampoco se les inculca la responsabilidad de sus hijos, esto ha generado un aumento desmedido y sin control de la población en edades menores que no aportan nada a la economía del país, al contrario, con los programas asistenciales que los distintos gobiernos federales han instaurado, estos, han contribuido a mayor pobreza y al crecimiento de estas vidas sin presente y mucho menos sin un futuro promisorio.

No tienen aspiraciones, interés, ambiciones, ganas de hacer algo importante. Simplemente viven porque tienen vida, ocupando un espacio territorial, afectando a otros con sus acciones.

 

Todos conocemos vidas así, y más de alguna ocasión, estoy seguro, que has exclamado, ¡pobre gente, su vida no tiene sentido! Y es verdad, hay gente más perdida que otra [gente de la calle (porque los niños crecen), los llamados ninis, los centroamericanos que se quedan aquí (como si no tuviéramos suficiente con los nacionales), los pordioseros, los indígenas, l@s prostitut@s, etc.], pero al final de cuentas, el resultado es igual. La sobrepoblación nos ha afectado en todos los aspectos, pero sobretodo en el económico y educativo, porque, al haber menos gente, pero más preparada técnicamente, los salarios serían más altos, los gobiernos podrían utilizar los recursos públicos que tiran a la basura queriendo sacar a la gente de la pobreza, provocada por cada quien, en obras e infraestructura más actual, la educación, la salud, en fin todo, sería mejor, si no aumentara más la población mexicana; recientemente ha crecido, como mofa y burla, decir eso de que los hijos son una bendición, y lo son, pero cuando quienes los procrean tienen todos los recursos materiales y mentales para sacarlos adelante, de lo contrario son simplemente más vidas perdidas.                   

 

 

 

 

 

 
   
 
   
 
   
 

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Tal y como lo habíamos anunciado en meses anteriores, las personas físicas, cuyos ingresos en el ejercicio anterior fueron mayores al millón de pesos, tendrán la obligación de realizar sus pagos de impuestos federales a partir del periodo agosto de 2012 y cuyo plazo vence en septiembre, a través del servicio de declaraciones y pagos.

 

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